Cuando una figura llama nuestra atención, posamos la mirada directo hacia lo que nos enfrenta, observamos los detalles que nos conectan con ideas y pensamientos sublimados por la angustia de sobrevivir en un mundo violento. Así es como la obra de Luis Cano nos relata una historia de dolor, esperanza y contradicciones.

Marcado por dudas existenciales, encuentra en el arte un espacio libre para desahogar emociones e inconformidades con una realidad que pareciera ser una condena ejercida por un verdugo desconocido.

Luis Cano es un artista en busca de respuestas, pues parte de su trabajo es un llamado hacia todo aquel que esté dispuesto a escuchar. En su obra nos encontramos con rostros lacerados por un sufrimiento interno, miradas de resignación pero con destellos de anhelo por encontrar ese momento de paz.

La ausencia del equilibrio en el ser y el dolor del vacío existencial, se plasman en su obra a través de cuerpos incompletos en posiciones que, en combinación con los fondos, construyen un escenario de angustia.

Cada una de sus obras implica una exploración de la conciencia, la cual se ve nublada por la banalidad del pensamiento contemporáneo cuyo único gran interés es el dinero.

Una mente creativa, trabajo arduo y un estilo definido por largas horas de estudio, le han permitido expresar su visión sobre el mundo que nos rodea y profundizar en su parte más humana, construyendo un puente de empatía y diálogo emocional con nosotros.