Hablar de su trabajo implica sumergirse en una historia de trabajo y búsqueda de satisfacción personal. Inspirada en la fantasía y el surrealismo, Lucy muestra en su obra una justificada autonomía y empoderamiento femenino sobre fondos cargados de un ambiente de nostalgia.

Desde su niñez, Lucy adquirió un enorme interés por conocer otras culturas, sobre todo por la diversidad étnica y natural del planeta.

También desde pequeña, encontró gusto e interés por el arte. Durante sus primeros años de escuela, notó que poseía habilidad para el dibujo, incluso ella cuenta entre risas que en su salón de la primaria muchos de sus compañeros hacían fila para que ella les hiciera un dibujo. Así pasó el tiempo y sus intereses dieron un pequeño giro que la llevaron a alejarse del dibujo pero no para siempre.

Con el paso del tiempo, la falta de difusión y de espacios culturales en Sonora, la llevaron a tomar la decisión de estudiar la carrera de Comunicación, pues ella consideró que le podía generar mejores ingresos y no se mantendría totalmente alejada del arte.

Después de desarrollarse profesionalmente en su carrera, Lucy decidió dar el gran salto y cumplir su sueño y explotar su potencial artístico. Así fue como comenzó una carrera que la llevó hasta importantes salas a nivel mundial.

Lucy menciona que su proceso creativo comienza por pintar los fondos y luego construir la imagen guiándose por las sombras hasta llegar al producto final. También muchas de sus obras han sido creadas partiendo de “accidentes” que en el proceso van tomando forma y le ayudan a aclarar la idea central. Pero sin duda, el aspecto más valioso que la artista encuentra al crear, es el depositar gran parte de ella en cada una de sus obras.

Al ser parte de grandes exposiciones en Europa y lograr reconocimiento, especialmente en Francia, ha percibido una gran diferencia con lo que sucede en México, donde se prefiere dar más importancia a temas negativos que a logros de gente mexicana en otros países. Por lo anterior, Lucy ha tenido bien clara la idea de combatir el estigma con el que se tiene a México, pues se le tacha de ser un país lleno de narcos y violencia.

La historia de Lucy es un gran ejemplo de constancia y trabajo para lograr sueños que, muchas veces, desde niños descubrimos pero parecemos abandonar en el camino.