La contemplación y entendimiento del entorno son prácticas fundamentales para reconocernos como habitantes de un planeta hermoso, la obra de Gladis es la representación perfecta de ello. Su capacidad de observación y valoración por su espacio la han dotado de una gran habilidad para explicar lo que mucho no logran percibir.

Desde pequeña, tuvo una gran cercanía con el arte pues era un tema presente en su familia, y no precisamente era una familia dedicada al arte sino que mostraban encanto y aprecio hacia él.

Gladis mostró gran interés por el estudio desde temprana edad y decidió encaminar dicho interés hacia la cultura y las artes. Uno de los grandes retos con los que se encontró, fue que en Sonora, su estado de origen, no había gran enfoque hacia los temas culturales; ya que, el estado carecía de espacios dedicados al arte. A pesar de ello, continuó con sus estudios hasta lograr la oportunidad de viajar a Londres, hecho que resulta curioso ya que visitó Europa antes que la Ciudad de México.

Otro de los grandes intereses de la artista es la exploración y experimentación en otras disciplinas, pues, además de la pintura, ha estudiado técnicas como el grabado, la escultura y la fotografía. Hablar de Gladis, es hablar de una mujer con gran visión creativa.

Ella describe su proceso creativo como una síntesis visual de elementos. Con esto busca representar la reducción de cualquier cuerpo o espacio a sus formas más fundamentales, siempre dirigidas a provocar un impacto visual.

El aprecio por la naturaleza y el deseo inagotable por adquirir nuevos conocimientos, la han convertido en una artista capaz de comunicar emociones y pensamientos a través de diversas técnicas.