Ebeth Roldán es una artista mexicana que, al considerar al arte una experiencia estética más que un concepto estático, utiliza la ironía y el juego como medio para que nos acerquemos a su obra. Ella crea fragmentos descriptivos que reflexionan sobre el poder y sobre la idea de la dualidad. Su meta es crear escenas que comuniquen, que nos impulsen a reflexionar.

Su interés por la dualidad se ve reflejado en la yuxtaposición de contrarios: bueno y malo, feo y bello, perversión e inocencia, etc. Sin intenciones maniqueas y desde una ingeniosa subversión de la tradición visual, ella desafía nuestros prejuicios. Ebeth busca mostrar una conciliación entre opuestos para que logremos una comprensión completa de nuestra naturaleza humana: imperfecta y llena de matices. Para llegar a la aceptación.

Es precisamente desde la aceptación que Ebeth explora diversas dinámicas de poder, para expresar que éste es inevitable. Es una parte inherente de nosotros. Ella no pretende denunciarlo o ejercer un juicio moral. Su intención es indicar que la admisión en nosotros, tanto de la dualidad como el poder, lejos de ser un obstáculo, son fortalezas. Sin buscar un estado «puro» de nuestro ser, pueden mostrarnos un camino que se acerque.

Su estética se inspira en el Lowbrow y contiene una clara influencia del Surrealismo. La artista toma símbolos del folclor y lo mainstream para ejecutar su arte. Rodeadas de un fuerte sentimiento dramático, sus composiciones son similares a montajes escénicos. Contienen elementos teatrales y de cine que demuestran la gran nutrición visual que ha tenido la artista a lo largo de su vida, lo que le facilita crear un vínculo con nosotros a través de iconos y símbolos.

Más que estructurar relatos lineales en sus obras, Ebeth busca suspender en el tiempo el momento punzante de un nudo narrativo por medio de un sentimiento de incompletud.  Al situarnos como testigos en sus composiciones, sentimos que interrumpimos la acción que se nos presenta. Crea en nosotros un momento de colisión entre lo que vemos y nuestro bagaje visual.

Sus obras actúan de manera inmediata, provoca una respuesta directa y espontánea. Se dirigen a nosotros invitándonos a comprenderlas. Ebeth construye un mensaje explícito y claro, pero abierto a varios niveles de lectura. Utiliza el contraste de colores para señalar actitudes y a su vez, estas actitudes nos relatan las relaciones entre sus personajes. Ebeth tiene la virtud de componer cuadros con un gran atractivo visual y profundo discurso simbólico a partir de unos cuantos elementos autónomos.