Artista autodidacta, Dora Luz Sarmiento crea obras de belleza abstracta inspiradas en texturas y en la experiencia estética de su día a día, generando un discurso ligado a la expresión visceral de sus emociones.

En su obra figurativa encontramos un constante homenaje a la mujer, y a las mujeres más significativas en su vida: sus hijas. Con la representación de rostros femeninos, envueltos de emotividad y espiritualidad, explora sus relaciones afectivas y su papel en la sociedad por medio de alegorías.

Sus obras tienen características muy definidas: una riqueza en texturas que nos provoca querer tocarlas; colores puros y vibrantes, que implícitamente, transmiten el atractivo natural de los paisajes mexicanos. Su trabajo se podría definir acertadamente como manchas de color abiertas a la interpretación, listas para moldearse al espejo de quien las mira.

Para la artista, las lecturas que hacemos de sus obras son el cimiento de su producción, es lo que las mantiene vivas. Incluso, cuando sus creaciones evocan la expresión íntima de una experiencia vivencial con su entorno.

Ella está abierta a que interpretemos y a que escuchemos el mensaje personal que nos tiene reservado cada una de sus piezas. Con la misma disposición que está abierta a los susurros de las musas que se manifiestan en la naturaleza y desde su interior, mismas que la incitan a pintar desde sus sentimientos.

Con un impulso constante por la creación, Dora Luz pinta desde que era niña, siempre rodeada de color y por la necesidad de plasmarlo. La falta de lugares donde aprender y desarrollar su potencial artístico, la llevó a crear un compromiso social con el arte. En su natal Sonora abrió un espacio para la docencia y la difusión de la cultura, donde busca animar y encaminar a los futuros talentos de nuestro país.

Su pasión por la pintura la ha llevado a exhibir su trabajo en exposiciones nacionales e internacionales, donde ha compartido con otros talentos el honor de representar a México.