Arquitecto, diseñador, músico y pintor autodidacta, Dan creció rodeado de arte. Desde niño las pinturas lo hacían vibrar y fue a través de los libros de los grandes maestros renacentistas que se enamoró de la creación artística. Inspirado por pinceles nacionales y extranjeros rebeldes a los cánones estéticos, encontró su propia voz a través del pigmento. Desde entonces, está comprometido consigo mismo a crear desde sus entrañas, sin simulaciones o complacencias ajenas.

Pinturas que estremecen, que intrigan, que gritan; la obra de Dan nos sumerge en las partes más íntimas de su psique. Sus lienzos plasman una retórica alrededor de la naturaleza humana, donde el paisaje urbano no se limita a ser un escenario estéril, sino que se proyecta como un personaje más.

Su lenguaje gráfico y conceptual se ve directamente influenciado por su conocimiento en arquitectura. El estilo de Dan tiene reminiscencias del estridentismo y de la conjugación de un expresionismo surrealista, que notamos al ver sus composiciones arquitectónicas y el trato que le da a sus personajes.

En su trabajo encontramos como tema recurrente los cityscape. Dan deforma el ideal de precisión y perfección que busca la arquitectura, para asemejarlo al orden-caótico de la naturaleza: corrige las líneas rectas y artificiales de sus edificios; las urbes que imagina se vuelven modelos orgánicos, chuecos, que reflejan la construcción de sentimientos y emociones que ilustran la naturaleza humana.  El resultado es una apropiación de la realidad donde sus trazos simulan la perfecta-imperfección de lo natural.

Las ciudades que compone se vuelven una poética sobre una arquitectura utópica compuesta por el diálogo entre lo natural y lo artificial. Nos presenta escenas que nunca son estáticas. El espíritu colectivo en sus cuadros nos habla de una lucha contra el conformismo y sobre un entendimiento auténtico de nosotros mismos: como materia, como espíritu y como mente. Sus obras están llena de elementos relacionados entre sí  que se construyen como micro-narrativas polisémicas.